“Después de 16 etapas, creo que mis piernas tienen aspecto cansado”. Más de 41.000 Me gusta y 4.200 comentarios, lleva esta foto del ciclista polaco Pawel Poljanski, desde que el pasado martes la publicase en su cuenta de Instagram para mostrar la crudeza y esfuerzo que supone rodar en el Tour de Francia. La foto impacta aún más si la donde sus extremidades aparecen con un aspecto más relajado y descansado.

Aunque esta anécdota es la más reciente del Tour de Francia, a lo largo de su historia hay otros momentos que merecen la pena volverlos a recordar:

1.- El descenso épico de Indurain alcanzando a Rominguer

El 22 de Julio de 1993, en la etapa entre Tarbes y Pau, en pleno corazón de los Pirineos ciclistas,  Miguel Indurain que se encontraba ya acariciando su tercer Tour tuvo una sorpresa de última hora del suizo Tony Rominguer para alzarse con el título.

Rominguer se metió en el corte del día poniendo a apuros a Indurain cuando en el descenso del Tourmalet éste se desmarcó del otro cabeza de serie, el polaco Jasluka; de repente y como si se tratase del hombre bala, Indurain se fue de Riis y recortó la diferencia de 50 segundos  que le separaban de Rominguer y alzarse así con la etapa y su tercer Tour.

2.- El día que Perico llegó tarde a la contrarreloj

Todos hemos llegado podido llegar tarde a alguna cita, pero cuando se trata de que cada segundo de retraso, es un segundo de ventaja para el rival, la cosa cambia.

En 1989, Pedro Delgado salió con un retraso de 2.40 minutos en la crono de la edición celebrada en Luxemburgo debido a según declaraciones de él, “Despiste por querer entrenar lejos de los focos y aficionados lo que me hizo que se me fuera el santo al cielo”. Lejos de las malas lenguas que decían que si se habría perdido por las calles de la ciudad mientras entrenaba; sean verdad o no unas u otras afirmaciones, lo cierto es que al final, y tras el disgusto de lo ocurrido, Perico supo reponerse del retraso marcándose una remontada que le hizo terminar tercero.

3.- El tonto de Alpe d’Huez

Año 1999, subida al Alpe d’Huez, el italiano Giuseppe Guerini cruzaba la pancarta del último kilómetro cuando a escasos 50 metros de entrar en la zona vallada para el público, un aficionado se puso a sacarle una foto sin percatarse que el ciclista estaba casi a su lado; tanto apuró el fiel seguidor que cuando quiso apartarse era ya tarde haciendo que ambos cayesen al suelo.

Pedro González (comentarista de Televisión Española), ante el hecho ocurrido no paró de repetir durante el resto de la retransmisión, “Hay que ser tonto. Hay que ser tonto para provocar una situación de este tipo en el tramo final de la carrera”. Desde ese momento y para la historia del Tour de Francia, el fotógrafo espontáneo sería recordado como “el tonto de Alpe d’Huez”.

4.- Pantani atacando bajo la lluvia en el Galibier

El Tour de 1998  será recordado por sus escándalos de dopajes. No había semana que no ocurriesen detenciones y registros por parte de la policía francesa. Lejos de la polémica en donde varios ciclistas fueron expulsados y otros decidieron abandonar, el ciclista italiano Marco Pantani, lograba en medio de toda esta tormenta una de sus mejores etapas en la subida al Galibier, marcando un ritmo imposible de seguir ni por su máximo rival en aquel momento, Jan Ullrich

5.- La siesta de Zaaf

El ciclista argelino Abdel-Kadeder Zaaf se emborrachó en plena carrera del Tour, aunque no voluntariamente.

En 1950 el Tour de Francia vivió uno de sus episodios más escandalosos. La etapa Periñan- Nimes estaba siendo muy calurosa y un aficionado quiso ayudar a suavizar el efecto de las altas temperaturas al corredor argelino tendiéndole una botella con un líquido en su interior que no era precisamente agua. Zaaf agarró la botella sin pensárselo mucho y bebió lo suficiente como para que, a pesar de escupir tras percatarse que aquello era alcohol, su cuerpo sufriese los efectos de éste y al poco cayese desmayado.

Por este hecho, Zaaf se quedó a las puertas de ser el primer africano en ganar una etapa del Tour de Francia lo que acabó con su sueño y su participación de aquel año.

6.- La caída de Van Est que se convirtió en un reclamo publicitario

Corría la etapa 12ª del Tour de Francia del año 1951, el holandés Wim Van Est rodaba esta etapa defendiendo su maillot amarillo hasta que se despeñó por un barranco. Los asistentes no esperaban encontrarlo con vida ya que éste tenía una profundidad de 70 metros, pero la sorpresa vino cuando lo encontraron sollozando y magullado pero vivo.

El hecho inspiró un lema publicitario  para la época. La marca de relojes Pontiac que patrocinaba al equipo holandés aprovechó lo ocurrido para promocionar sus productos y hacer gala de la resistencia de éstos. Así el eslogan de la marca aquel año fue, “Mi corazón dejó de latir pero mi reloj Pontiac siguió funcionando”.

 

7.- Contador a por todas ante los hermanos Schelck

A veces no es necesario ganar para dejar momentos memorables y así lo demostró Alberto Contador con su derrota en la edición de 2011 frente a los hermanos, Andy y Frank Schleck . Al día siguiente de la derrota en el Galibier, donde perdió casi cinco minutos y el Tour, el madrileño respondió con una etapa en la salió ya atacando en el primer repecho del Col du Telègraphe a 94 kilómetros de meta. A la llegada de Alpe d’ Huez lo volvería a intentar pero ya en vano. Aunque no ganase, las escapadas de  Contador de aquel día dieron emoción a la prueba y entusiasmaron al ya comentarista, Perico Delgado,  y público en general que sintió el coraje del madrileño.

Comentar

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.