mallorca-5000-skyrunning-kinacuMe despido de los que me acompañaban en el avituallamiento y empieza la subida hasta el Coll de sa Batalla (570m). Cuesta bastante retomar la marcha después de una parada tan larga como esta, el atracón y el calor que hace me impiden llevar el ritmo que querría en estos momentos.

El camino sube ligeramente hasta llegar al camí de les Figueroles, después afronto una bajada con mucho barro, agua acumulada y vegetación, tengo que bajar con cuidado. Dejo el Puig de ses Covasses a mi izquierda, mientras que el resto de cimas me impiden ver que camino que tendré que afrontar en unos metros.

Tengo que ascender por una torrentera, se trata de un camino muy poco definido, muy rocoso y con un desnivel significativo, una buena sorpresa para las piernas a estas alturas de carrera. Una vez llego a la cima, creo que es el Coll del Pedragaret, emprendo un descenso por un terreno rocoso parecido al de la subida, es corto y pronto me topo con una pista ancha y bastante llana que me conducirá al inicio de la subida del Tomir, en Binifaldó (600m), por allí encuentro un torrente y aprovecho para coger agua.

Las primeras rampas del Tomir no son excesivamente duras, pero pronto la vistas se abren y se pueden ver dos taludes grandiosos, sé que una vez los supere, encontraré las rampas más pronunciadas de todo el recorrido. Pasar por los taludes es una cosa espectacular, paso por un pequeñísimo camino de unos pocos centímetros, con una caída de unas cuantas decenas de metros a mi izquierda y que aún siguen bastantes metros hacia arriba. Mi paso se convierte en lento y pesado, los patinazos hacia atrás son habituales y llegar a la cima se convierte en un trazado más similar al alpinismo que de una carrera de montaña. Una vez que creo estar en la cima, al haber cambiado el trazado, los hitos me desvían hacia la izquierda y puedo comprobar que aún me quedan unos 50 metros de subida, la cima está situada a 1.104m. Allí arriba hay niebla y hace frío.

Empieza la bajada. La primera parte de la bajada es excesivamente rocosa, hasta el Coll de Fartàritx (850m), mis pies se resienten en todas las zancadas después de todo el terreno soportado durante toda la carrera. Posteriormente, tomo una pista en muy buenas condiciones que me permite esquivar el Puig des Ca Miner, lo dejo a mi izquierda, y tras unos descensos pronunciados encaro una ligera subida que me llevan al Coll de Miner (630m). Allí sé que me quedan los últimos 10 kilómetros, prácticamente lo tengo hecho, pero aún me queda una bajada muy pesada que me tiene que conducir hasta unos pocos kilómetros de Pollença.

Sin embargo, todo y la incomodidad que siento en la parte inferior de mi cuerpo aún tengo fuerzas y cuando llego al camino llano puedo correr a un ritmo moderado. Más adelante sobrepaso el puente de madera que hace que pueda oler el final de la carrera, dos kilómetros y ya habré llegado. Pero antes tendré que superar las últimas rampas, subo por la parte de detrás del Calvari (130m), la alegría de estar llegando hace que no sienta el cansancio. Desde arriba veo justo a mis pies el pueblo donde está situada la meta, mientras bajo los 365 incomodos escalones del Calvari que me conducen a las calles de Pollença noto que está oscureciendo.

calvari-pollença-mallorca-5000

Pero pronto llego a las calles iluminadas del pueblo, todo el mundo me aplaude y me da ánimos mientras llego a los jardines de Joan March, veo la meta y a mis hijos, cojo al pequeño en brazos, doy la mano a la mayor para cruzar la meta los tres juntos.

Siento alegría y alivio. Ha sido un día perfecto, he podido transitar por unos parajes impresionantes, dignos de merecerse la categoría de patrimonio mundial por la UNESCO, el dolor de espalda me ha respetado, no he sufrido en exceso y he tenido a mis seres queridos apoyándome. Toda la preparación ha dado sus frutos y la sensación que tienes cunado cruzas la meta no tiene precio, el hecho de superar unos 68 kilómetros con 12 cimas y unos 4.500 metros de desnivel positivo no es trabajo fácil.

Sin embargo, no todo ha sido coser y cantar. La preparación y aprendizaje para esta carrera ha durado bastantes años, ya son varias carreras que llevo en las piernas y que me han permitido conocer cuáles son los mejores ritmos, hidratación y alimentación adecuados que tengo que llevar en cada momento, así como la experiencia y el conocer tu propio cuerpo son todo aspectos clave. Del mismo modo, los entrenamientos y sacrificios son requisitos esenciales: entrenamientos con frío, agua, viento o de noche, salidas en que terminas el líquido o la comida y sufres de lo lindo para llegar al coche, el compaginar el día a día con los entrenamientos, el dolor de rodillas cuando concentras mucha carga de kilómetros en pocos días, alguna pequeña lesión, los ejercicios aburridos y repetitivos de fuerza, una alimentación adecuada los últimos días antes de una carrera.

No obstante, cada paisaje y cima por los que transitas y el hecho de superar desafíos de semejante magnitud dan sentido a todo lo que hago, más que compensan todos los esfuerzos y sacrificios y me animan a repetir retos como este año a año.

¡Hasta el año que viene!

Comentar

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.