Isabel Fernández lidera el podium mundial de parakárate y militar

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Isabel Fernández es una deportista innata, con cuatro años ya empezó en el Kárate, concretamente, en la modalidad de Kumite. Estuvo compitiendo en la selección de Castilla La Mancha hasta que una lesión en la rodilla impidió que siguiera compitiendo.

Su lesión aumentó la gravedad tan sólo tres meses después en ambas rodillas, cuando entró en el Ejercito en junio de 2015 y se trasladó a Córdoba. El médico le dijo que tenía unas rodillas de una mujer de 65 años, que no tenía solución. Después de la operación, Isabel, no podía hacer su trabajo; ir a correr, hacer maniobras, ir al campo, colgarse la mochila, andar etc.

“Me encantaba el Ejército. Lo echo mucho de menos. Después de desayunar lo primero que hacíamos era ir al gimnasio y yo ya estaba feliz” menciona con melancolía.

Los médicos le anunciaron que se le había acabado el deporte, entonces, empezó a buscar alternativas en el deporte adaptado. Empezó con baloncesto, donde estuvo entrenando con el Alcorcón FDI, posteriormente, estuvo con Legabasket FDI. Y después del básquet, empezó con el ciclismo adaptado hasta que se cruzó con Álvaro y pudo volver a su deporte.

Y parece increíble como un encuentro que se dio de casualidad, la haya llevado a ser la campeona del mundo de parakárate y militar. Llevaba entrenando kata desde finales de junio y en tan sólo cuatro meses ya ha subido al podio mundial.

Isabel sueña en que en París 2014, el kárate ya esté dentro de los juegos paralímpicos. “Ojalá. Al no ser paralímpico no tenemos becas pero todo el material que uso es caro: la silla, los repuestos… Una silla como ésta, más rígida que las de calle, cuesta unos 4.500 euros o 5.000. Para mí una ayuda económica sería importante. Antes se podían utilizar sillas de baloncesto o rugby, pero ya no”, menciona.

En su vida cotidiana usa muletas siempre y cuando los trayectos sean cortos, ya que si tiene que andar una distancia considerable, utiliza la silla de ruedas.

“La necesito porque, si llevo mucho tiempo las muletas, se me inflaman las rodillas y luego no duermo por el dolor”.

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