Deporte y Salud: ¿Por qué subimos de peso al hacernos mayores?

Genética, metabolismo, retención de líquidos... ¿Existe un verdadero culpable para que subamos de peso con cada cumpleaños?

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¿Sientes nostalgia al ver tus fotos de hace años en las que lucías más delgad@ con tu grupo de amigos?, ¿Cada año tienes que retirar un pantalón nuevo del armario porque te queda demasiado estrecho?, ¿Tú alimentación cada vez es más sana y sigues sin ver demasiados resultados?.  Tranquil@ que no cunda el pánico. Si te has sentido identificad@ en estas preguntas, tengo una buena  noticia y otra mala que darte. Sí, así es, tu problema con la báscula tiene solución; ¿la mala noticia?, mejor sigue leyendo…

Kilos de sabiduría

Una mañana de repente te levantas y…ahí están; revisas si el espejo tiene manchas, si le ocurre algo… pero no, todo está en orden y ya sólo queda por aceptar que las tan temidas arrugas de expresión propias de la mediana edad han venido  para quedarse. Por si esto fuera poco y cuando aún estamos asimilando esas entrañables “marcas de la experiencia”, de repente vamos a la báscula y… ¡sorpresa!, tenemos algún que otro kilo de más  para inaugurar esta nueva etapa de la vida (debemos aceptarlo, la sabiduría que nos confieren los años.. tiene un precio) . Es por este motivo, que hace semanas una amiga me comentaba preocupada: “No entiendo qué está ocurriendo, ¿pero si sigo comiendo lo mismo que  hace años y antes pesaba menos?”. ¿A ti también te resulta familiar su problema?

Con el tema de las arrugas de expresión…sinceramente, no, no puedo ayudarte. Este asunto es mejor que se lo comentes a los profesionales de la dermatología para que puedan orientarte. En cuanto a los interrogantes que te surgen respecto al cambio de dígito que has sufrido en la báscula…vamos a ver si podemos esclarecer, o al menos, vislumbrar, algo de luz en este “pesado” túnel.

Los ‘gloriosos’ 30…

No, no estas paranoic@ no te preocupes, tú cuerpo desde hace algunos años está cambiando y la ciencia así lo confirma.  La treintena nos pasa factura a todos y nuestro cuerpo a través de diferentes situaciones así lo refleja. Pero, ¿cuáles son los factores desencadenantes  de las subidas de peso pasados los 30?

 Fluctuaciones de los niveles hormonales

Según la doctora Teresa Lajo, endocrinóloga de la clínica de medicina integral, Nuosalud, “con los años se produce una  disminución de los niveles hormonales generales que resultan esenciales para el mantenimiento de la masa muscular en hombres y mujeres (del estrógeno, la progesterona, los andrógenos y hormona del crecimiento). A los 30, estos niveles comienzan a caer de forma constante, y a los 65, se encuentran por debajo  de los límites inferiores de la normalidad para individuos jóvenes y sanos. Gran parte de los cambios que se irán produciendo en nuestra composición corporal durante el envejecimiento dependerán de la hormona del crecimiento: Incremento de la grasa abdominal,  reducción de la fuerza, pérdida de masa muscular,  dificultad para conciliar el sueño o la posibilidad de sufrir de depresión, entre los daños colaterales que producen las fluctuaciones de esta hormona

Altos niveles de cortisol

Coloquialmente conocida como la hormona del estrés, nuestro organismo produce esta hormona ante situaciones de ‘emergencia’ para ayudarnos a enfrentar estos problemas que pueden poner nuestra salud ‘en riesgo’ (el cuerpo los interpreta así). Nuestro organismo secreta esta hormona por las glándulas suprarrenales para prevenir que la glucosa entre en la sangre. Con la edad todos, terminamos teniendo un estado de tensión casi permanente, lo que hace que sometamos a nuestro cuerpo a altos niveles de cortisol continuados (este tipo de estrés no tiene porqué ser mental, también puede ser por cansancio físico, falta de descanso, etc). A la larga, los altos niveles de cortisol producirán en nosotros algunos problemas como: Altos niveles de azúcar en la sangre (tipo la enfermedad de la diabetes), aumento de la grasa abdominal (por ingerir más hidratos de carbono de la cuenta para paliar el estrés) o hipertensión.

Mayor estrés e insomnnio

Y, ¿por qué en la etapa adulta  producimos mayores niveles de cortisol que en otras etapas de la vida?. Así es, podríamos decir que es directamente proporcional, el aumento de las responsabilidades con el de las preocupaciones que vamos sumando con el correr de los años (por eso, a más preocupaciones, más estrés y más hormona de cortisol).

Todos lidiamos cada día con situaciones complejas y poco agradables que provocan en nosotros un cúmulo de emociones difíciles de interpretar y gestionar.  Estas emociones negativas, de mantenerse en el tiempo pueden llevarnos  a padecer insomnio,  deficiencias nutricionales (por alimentarnos de forma poco saludable) e inclusive problemas digestivos ( por malabsorción de alimentos) .

 Alimentación descuidada y sin control de comidas

Debemos admitirlo, ya no comemos como antes (aquel primero, segundo y postre en casa de nuestro padres, ahora se reduce a un plato único). Comemos cuando podemos, cocinamos platos que no lleven mucha elaboración, y si almorzamos fuera, preferimos tomar platos que sean  rápidos de consumir para volver enseguida a las rutinas de ese día. No obstante, lo más preocupante de todo esto ( y los estudios así lo demuestran), es que nos saltamos comidas (el café bebido sólo del desayuno, no cuenta como comida). Después de todo esto, no es extraño que lleguemos a la noche y para cenar consumamos más calorías de las que los médicos nutricionistas aconsejan a estas horas del día para no subir de peso

And the winner is…..

 

Es verdad que los factores anteriormente mencionados, nos ayudan a subir de peso a medida que vamos cumpliendo años. Sin embargo, el elemento clave y  la razón principal por la que subimos de peso a medida que nos hacemos mayores tiene su explicación en una insuficiente actividad física.

En todo este entramado, no es tanto lo que hacemos en nuestra etapa adulta, sino lo que NO hacemos, o mejor dicho, lo que hemos dejado de hacer desde que estamos en ella (en lo que a ejercicio físico se refiere).

Es una realidad, nos volvemos menos activos a medida que vamos cumpliendo años. Es así, pasados los 30, todos vamos cambiando nuestros hábitos y rutinas diarias de la juventud, por las nuevas responsabilidades que vamos adquiriendo  (nada de caras tristes por favor). A los 20 años… Lo más normal es que sólo cogiéramos el coche para escaparnos el fin de semana, ahora, lo cogemos a diario para llegar a cualquier sitio (porque además el coche tiene calefacción y aire acondicionado, que también nos hemos vuelto más cómodos); Practicábamos deporte casi a diario cuando salíamos de la universidad o centro de estudios con compañer@s de clase (ahora, en la mayoría de ocasiones, nuestra práctica deportiva, la relegamos para el fin de semana con una partida de pádel, salida en bici o sesión de running).

Es importante que tomemos conciencia de este apunte: Cualquier gesto de actividad física, cuenta,  por insignificante que nos parezca. Desde tomar las escaleras en lugar del ascensor en nuestro edificio de trabajo, a bajarnos dos paradas antes de la nuestra si nos movemos en transporte público. Todo suma para el gasto calórico global del día y cualquier ejercicio físico aeróbico (como los anteriormente mencionados), nos puede ayudar para la  lucha esos kilos de más que hemos puesto en los últimos años.

 

 

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